jueves, 4 de octubre de 2012

Crónicas de un patinador en Zaragoza (I)

Día 1:
Tras más de cinco años sin montar en patines, desde que dejara en el trastero aquellos maravillosos artefactos con ruedas que recibí allá por mi Primera Comunión, he vuelto a montar en patines con unos prestados de tres tallas más. La sensación de desequilibrio inicial va pasando poco a poco tras los primeros metros, pero claro, ahora el suelo está más lejos que cuando era un niño y los años no pasan en vano, así que en la primera cuesta abajo que desciendo empiezo a coger velocidad y los patines empiezan a moverse en direcciones extrañas. Primera caída, estabamos a 300 metros de casa, calculo que había alcanzado unos 20km/h y me tiré al suelo a propósito asustado por la idea de incrementar aún más la velocidad, el golpe ha sido bastante fuerte, y todavía tengo dolor en la rodilla. Aùn así el balance es bastante positivo porque me he sentido bien con los patines y sólo he tenido una caída.

Día 2:
Hoy 20km/h no son demasiado, he sufrido un pequeño culetazo pero ya voy controlando. La sensación de libertad que se experimenta al ir sobre los patines me ha recordado a mis travesías por la montaña con la bicicleta. Cualquier medio sobre ruedas me hace sentirme muy libre, y la sensación de velocidad me resulta muy desestresante.
Cuando tenga sensaciones que contar o tenga alguna caída fuerte con unos patines acudiré a vosotros, queridos lectores.
Sed libres :)
patines, patinar