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lunes, 7 de enero de 2013

Tenemos tres cerebros

El reptiliano, el límbico y el racional.
Advertencia, el enfoque de este artículo no será científico, sino divulgativo e incluso opinativo. Dicho esto:
¿Alguna vez has querido hacer algo y te has sentido incapaz? ¿te han hecho daño y l@ sigues queriendo? ¿has sentido contradicciones entre el corazón y el cerebro?.
Tranquil@, no es serio, no es nada grave, a todos nos pasa y en realidad es eso precisamente lo que sucede: sentimientos contradictorios.
Volvamos a los tres cerebros:
  • El reptiliano se encarga de las funciones fisiológicas. Los niveles hormonales y los impulsos sexuales, además de otras muchas cosas. Ni piensa, ni siente.
  • El límbico es el almacén de nuestros recuerdos y además se encarga de las emociones. Aqui encontramos el miedo, el amor, el odio, la tristeza...
  • El racional es la parte consciente, que razona y trata de poner orden a la coctelera de impulsos y emociones de los otros dos.
Entonces, ¿qué ocurre?. Que llega uno con su coctelera de hormonas (sobre todo si eres adolescente), va y se enamora de una chica muy atractiva porque los impulsos y las emociones se alían y además resulta que la chica es interesante y comparten intereses. Hasta aquí todo muy bien, es comprensible porque los tres cerebros se han puesto de acuerdo. Nadie nota nada raro.
Pero ¿qué ocurre cuando no se ponen de acuerdo?. Exacto, se monta un cacao impresionante en nuestra cabeza, y esto es lo que más veces pasa, los tres cerebros no se suelen llevar bien, pero os voy a contar un secreto: de alguna forma, si empiezas a concentrarte en como piensas y como sientes, con el tiempo aprenderás a controlar el límbico y el racional.Por mi parte me conformaré cuando sepa a cual escuchar en cada momento...
Nadie dijo que vivir fuese fácil pero... la recompensa merece la pena...
Más información sobre los tres cerebros.
cerebro, mente, neuronas, emociones

sábado, 5 de enero de 2013

Reflexiones desde un tren

Escribo estas lineas desde un tren, enfrente de mí una puerta automatica atascada que me perturba, aparentemente nada la bloquea, pero algo la impide avanzar, unas cadenas invisibles hacen que se mueva hasta un punto y vuelva a retroceder una y otra vez en un bucle infinito sin alcanzar su meta. Como quién choca incesante contra un muro. Me pregunto si soy tan diferente a esa puerta, me encuentro en el mismo tiempo, lugar y situacion, pero... hay un pequeño detalle, la situacion de la puerta necesita ser y sera reparada por otro, yo soy dueño y señor de mi situacion y yo mismo debo repararla. Querido lector, cuando leas esto la puerta seguramente podra avanzar, no te apenes por ella. Y al hilo de que la unica diferencia entre la puerta y yo es un pequeño detalle me doy cuenta de que todo son pequeños detalles... la nada y el todo estan conformados de este material y TODOS cuentan, cada cosa es diferente de la anterior, nadie es igual que nadie, y lo que nos hace especial a cada uno es lo que hace que merezca la pena vivir: la curiosidad de descubrir lo que hace especial a cada persona con la que nos cruzamos en la vida...
tren, Javier Perales Gran

A nadie le gustan las despedidas...

Ponte en mi piel por un momento, y quédate ahí, siente lo que yo siento y piensa lo que yo pienso. Vuelve a tu piel. Ahora estás preparada para comprenderme. Quién se fue de mi vida sin ser echado volverá sin ser llamado...
Algún día cuando pase el tiempo y te acuerdes de mí, intenta hablarme, yo no seré tan cruel como tú porque no creo en el rencor, quizá puedes recuperar un amigo que nunca tuviste.
Me hubiera gustado despedirme de tí con un abrazo, pero supongo que solo fuiste un fantasma, un espectro sin carne, sin alma y sin sentimientos, que dice adiós cuando quiere decir hola porque disfruta fustigandose con sus fracasos.
adiós, despedida

jueves, 13 de septiembre de 2012

A ras de sueño (Miedo I)

Acabo de comenzar a escuchar este disco y no puedo acostarme sin que termine, con él de fondo escribiré lo que fluya.
El miedo es la prueba de que no somos libres, ni tan siquiera racionales. El miedo hace posible que pensemos hacer una cosa y a los dos segundos cambiemos de idea y hagamos otra. Cuando una persona tiene miedo a algo irracional es tan estúpido como una tortuga Criptodira y se mete en su caparazón creyendo que el peligro pasa por dejar de verlo. Unos tienen miedo a la luz del sol, "¡qué cobardes!" dirán los que teman a las cucarachas, ¡qué tontería! dirán los que tengan miedo a los calvos...
"Tratamiento cognitivo conductal", esto será lo que vendrá a la mente de un psicólogo cuando le hable del miedo, lo sabrá curar, pero quizá sigue teniendo miedo a la oscuridad como cuando era pequeño. Y es que es algo tan humano, que si no temiera nada empezaría a sufrir hipocondría, y eso amigos, no es otra cosa que miedo al fin y al cabo...