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jueves, 10 de enero de 2013

Manual de libertad (I)

"Fue una de las más grandes tragedias que se hayan visto. Ellos fueron encarcelados por un crimen que no cometieron. Sus captores no revelaron cual era el supuesto crimen [...] eran atormentados y maltratados. Eran insultados constantemente y se les decía que no eran buenos para nada.
Estaban llenos de preocupaciones y de miedos acerca de cualquier cosa y de todo.[...] Algunos querían morir. Algunos se mantenían luchando con la vida. Todos eran mantenidos en algún grado de cautiverio.
Eran constantemente criticados acerca de lo que hacían. Se les hacía sentir mal cada vez que cometían una equivocación. Se les mantenía alejados de todo lo que habían querido siempre. Su decepción y desesperanza crecía cada día. Ellos se auto compadecían y lanzaban su frustración unos a otros. [...] Se les concedían momentos de "libertad", pero no era libertad realmente. Muy dentro de ellos, sabían que tendrían que soportar el dolor que pronto sus captores les infligirían nuevamente, y el alivio temporal no significaba nada. Ellos sufrían la mayor parte del tiempo. Su salud decaía por el maltrato. Muchos de ellos no podían ni dormir. Sus vidas estaban privadas del significado que alguna vez habían tenido. Caminaban deprimidos, ansiosos, temerosos y frustrados de todo. Anhelaban la libertad.
Así que, ¿Quiénes eran ellos?, ¿Quiénes eran sus captores?
"Ellos" eran la raza humana, y sus captores eran sus propias mentes."
Fragmento del libro "Conversaciones", de Owen Fitzpatrick y Richard Bandler
La buena noticia es que podemos huir de nuestros captores, sólo trátate bien. No te insultes. Mímate. Trata de enfrentarte a tus miedos. Ama la vida. Equivocarse es humano, no te culpes por no ser perfecto. No juzgues a otros.
Y serás libre...
libertad

miércoles, 9 de enero de 2013

Creencias limitantes y ¿qué es la moral?

"La moral es el conjunto de principios y creencias que uno tiene, en los que basa su vida y que se encuentran por encima de todo lo demás."
Improvisada en una conversación con mi hermano Rob surge esta primera pincelada de la definición de algo tan complejo como es la moral. Pero profundicemos...
Nuestros principios y creencias se moldean en gran medida por nuestro entorno: nuestros padres, hermanos, amigos, guías espirituales, la sociedad en general, la televisión o nuestras propias experiencias. Esto condiciona cómo somos, cómo sentimos o a qué le tenemos miedo (irracional).
Como estos principios se encuentran por encima de todo lo demás, nos quitan libertad, nos hacemos prisioneros de nuestras propias creencias limitantes.
Pero en el fondo, no es la moral lo que nos quita libertad, sino una moral incorrecta o limitante. Las creencias del tipo: "ya fallé antes, volveré a equivocarme", "soy malo tocando el piano", "no se me da bien jugar al baloncesto"...
Una moral adecuada nos da la libertad de creer en nosotros mismos cuando nadie más lo hace, de despertarnos y creer que un día maravilloso es posible.
Me preguntaba Rob: ¿puede cambiar la moral?. Por supuesto, afortunadamente se puede cambiar en lo que crees, de la misma manera en que ya ha ido cambiando con el tiempo. Pero igual que lleva tiempo cambiar en una dirección, lleva tiempo cambiar en cualquier otra. No es un proceso instantáneo.
Si la moral puede cambiar, es decir, podemos cambiar los principios que guían nuestros actos, entonces podemos afirmar que tenemos el poder de cambiar nuestra vida y nuestro destino.
límite


P.D.: Si tenéis interés en aprender sobre creencias limitantes podéis encontrar información sobre esto y mucho más buscando algún libro de Programación Neurolingüística (PNL). Os puedo aconsejar alguno.
Dejadme comentarios si estáis interesados en que yo mismo os enseñe algunas técnicas.

lunes, 7 de enero de 2013

¿Qué es para tí la vida y qué esperas de ella?

La vida es tiempo, se nos entrega cuando nacemos, sin condiciones. Por el hecho de vivir deberíamos sentirnos muy afortunados. Se nos regala la posibilidad de reír, de sentir placer, de estar eufórico o de contemplar la belleza de una puesta de sol, de un cuadro o de una sinfonía de Beethoven. Sin embargo también se nos "regala" la posibilidad de llorar, de sentir dolor y de deprimirnos.
Pero aunque el dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional. Tú tienes el poder de decidir lo feliz que eres en función de las decisiones que tomas. Sonríe en lugar de mirar mal a la gente diferente, no juzgues tus propios defectos vistos en otros y acepta que no eres perfecto pero cada día puedes ser mejor. 

De la vida espero gente fiel, que me escuche, me comprenda y que me de cariño. Yo responderé con lo propio sin dudarlo ni un momento.
Deseo disfrutar de mi ocupación y que me permita vivir cómodamente aunque sin lujos. Que se me reconozca mi trabajo y por qué no, inventar algo por lo que se me recuerde en el futuro...
En realidad, no espero otra cosa que libertad y amor reales, los principios básicos que para mí conducen a la felicidad, y que la gente que me conozca bien y yo mismo pueda recordarme siempre con una sonrisa.
paraíso, vida

sábado, 5 de enero de 2013

Reflexiones desde un tren

Escribo estas lineas desde un tren, enfrente de mí una puerta automatica atascada que me perturba, aparentemente nada la bloquea, pero algo la impide avanzar, unas cadenas invisibles hacen que se mueva hasta un punto y vuelva a retroceder una y otra vez en un bucle infinito sin alcanzar su meta. Como quién choca incesante contra un muro. Me pregunto si soy tan diferente a esa puerta, me encuentro en el mismo tiempo, lugar y situacion, pero... hay un pequeño detalle, la situacion de la puerta necesita ser y sera reparada por otro, yo soy dueño y señor de mi situacion y yo mismo debo repararla. Querido lector, cuando leas esto la puerta seguramente podra avanzar, no te apenes por ella. Y al hilo de que la unica diferencia entre la puerta y yo es un pequeño detalle me doy cuenta de que todo son pequeños detalles... la nada y el todo estan conformados de este material y TODOS cuentan, cada cosa es diferente de la anterior, nadie es igual que nadie, y lo que nos hace especial a cada uno es lo que hace que merezca la pena vivir: la curiosidad de descubrir lo que hace especial a cada persona con la que nos cruzamos en la vida...
tren, Javier Perales Gran

martes, 1 de enero de 2013

¿Quién soy yo?

Soy un estudiante, futuro ingeniero de telecomunicaciones, amante de los animales y de la naturaleza, del deporte y de la comida sana siempre que puedo. Estudio para algún día poder trabajar diseñando infraestructuras tecnológicas, algo que me viene de vocación desde pequeño cuando desarmaba y volvía a armar aparatos electrónicos.
En mis ratos libres estudio psicología como hobby para mejorar como persona y conocer mejor la mente humana y sus mecanismos, algo que me apasiona desde que tengo uso de razón. Deseo convertirme en una persona capaz de ayudar a más gente y ser capaz de dar mejores consejos.
Me gustaría aprender a tocar un instrumento, el piano me apasiona, para desarrollar el talento musical que creo que tengo y que nunca he aprovechado, y disfrutar haciendo sonar música de otros y componiendo la mía propia para liberar el espíritu y como una forma más de expresión, además de la poesía, a la cual recurro siempre que encuentro una inspiración.
Escribo un blog para desahogarme, tratar de aprovechar el pequeño talento que creo que tengo escribiendo, y con la esperanza de leer mis entradas en el futuro conforme avance hacia mis metas y recordar mi ignorancia con una sonrisa...
Javier Perales Gran

jueves, 4 de octubre de 2012

Crónicas de un patinador en Zaragoza (I)

Día 1:
Tras más de cinco años sin montar en patines, desde que dejara en el trastero aquellos maravillosos artefactos con ruedas que recibí allá por mi Primera Comunión, he vuelto a montar en patines con unos prestados de tres tallas más. La sensación de desequilibrio inicial va pasando poco a poco tras los primeros metros, pero claro, ahora el suelo está más lejos que cuando era un niño y los años no pasan en vano, así que en la primera cuesta abajo que desciendo empiezo a coger velocidad y los patines empiezan a moverse en direcciones extrañas. Primera caída, estabamos a 300 metros de casa, calculo que había alcanzado unos 20km/h y me tiré al suelo a propósito asustado por la idea de incrementar aún más la velocidad, el golpe ha sido bastante fuerte, y todavía tengo dolor en la rodilla. Aùn así el balance es bastante positivo porque me he sentido bien con los patines y sólo he tenido una caída.

Día 2:
Hoy 20km/h no son demasiado, he sufrido un pequeño culetazo pero ya voy controlando. La sensación de libertad que se experimenta al ir sobre los patines me ha recordado a mis travesías por la montaña con la bicicleta. Cualquier medio sobre ruedas me hace sentirme muy libre, y la sensación de velocidad me resulta muy desestresante.
Cuando tenga sensaciones que contar o tenga alguna caída fuerte con unos patines acudiré a vosotros, queridos lectores.
Sed libres :)
patines, patinar