Es difícil enfrentarte al miedo. La adrenalina fluye por tus venas mucho antes de hacerlo. Y el nudo en el estómago se produce con solo pensarlo. Por sí solo el miedo no es algo malo, pero puede conducir a dos caminos diferentes que hacen del miedo algo maravilloso o algo devastador.
Piensas: "lo he hecho", y es más grande una vez "sí" que mil veces "no". Ese simple paso es capaz de contrarrestar todas las veces que te frustraste por una victoria del miedo. Ya le has ganado una vez, ¿por qué no vas a repetirlo de nuevo?
- El miedo como ira, frustración o sumisión: Cuando tenemos miedo a algo que QUEREMOS hacer, y no lo hacemos por este miedo, el miedo se convierte en estas sensaciones tan desagradables. Las cuales todavía hacen más grande el miedo y nos lastran con arrepentimiento y culpa.
- El miedo como poder: El otro punto de vista es cuando aunque tengamos miedo lo hacemos. Cuando dejamos que se libere adrenalina libremente, pero no por pensar en afrontar el miedo, sino por tomar acción generando un impulso aún más PODEROSO que el miedo.
Piensas: "lo he hecho", y es más grande una vez "sí" que mil veces "no". Ese simple paso es capaz de contrarrestar todas las veces que te frustraste por una victoria del miedo. Ya le has ganado una vez, ¿por qué no vas a repetirlo de nuevo?











