martes, 11 de septiembre de 2012

La autoridad de la policía

Estaba con unos amigos durante las fiestas patronales de Calatayud y gritamos unos piropos a unas chicas que pasaban a lo lejos, cuando en ese momento apareció un coche de policía y el más chulo de los dos agentes nos dijo que no gritásemos porque despertaríamos a los vecinos, todo esto de la manera más irrespetuosa posible y mostrando sus aires de superioridad, y siendo que a 100 metros había una carpa con la música a 120 dB. Cuando acababan de arrancar el coche, uno de mis amigos que iba en evidente estado de embriaguez, dijo: ¡Payaso!. Los dos agentes pararon el coche tirando del freno de mano antes de parar el motor y se bajaron del vehículo. El más chulo estaba visiblemente enfadado y comenzó a gritar enfurecido saltandose el procedimiento, tratandonos de tú, y sin ningún tipo de respeto: ¿!Quién ha dicho payaso!? !Os vais a comer todos una multa porque vuestro amigo es un cobarde!. El perfil psicológico de ese agente me decía que los psicotécnicos de la policía los pasan personas que se creen con autoridad para dar órdenes a civiles a los que no tiene detenidos y que no han cometido ningún delito, faltándoles al respeto, cuando ni siquiera son capaces de controlarse a si mismos, porque por momentos pensé que iba a golpear a alguno de mis amigos. Finalmente nos pidieron la documentación a todos y llegó un coche de policía secreta, con 2 agentes más vestidos de uniforme (What a secret...). Y el chulo se fué a hablar con ellos, mientras dejaba al becario solo con 6 delincuentes tan peligrosos que hacían falta 2 coches de policía, 4 agentes, y un lenguaje violento para controlarlos. Finalmente el culpable del insulto confesó, pero aún así nos hicieron creer que la multa iba a ser para todos. Ni yo me creo que me vaya a llegar una multa por insultar a un agente al que no insulté, ni ellos se creen que vayan a ser capaces de meter nuetsros datos en un ordenador, porque una tarea tan complicada no es posible para semejante par de incompetentes. Hasta ese día creía que había malos policías en mi ciudad, desde ese día lo he confirmado.
Termino con una cita que se me ha ocurrido al hilo de esto:

"Detrás de todo hombre autoritario y violento, hay un adulto resentido, un adolescente puteado, y un niño maltratado."

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